viernes, 18 de agosto de 2017






ULTIMOS QUEJÍOS



¡Cuánto lamento en ese grito de lamento!...
el cielo lloró y desplegó sus quejíos más fúnebres
entre Víznar y Alfacar se acabó con  la reyerta

Frialdad en ese dieciocho de agosto
la muerte se ahogó en esa jornada
y las notas de la guitarra durmieron

El cielo lloró  sus quejíos más fúnebres
el filo  de los puñales  lo sustituyó la pólvora
¡Cuánto horror en ese error…!

Dieciocho de agosto…



Estrella Bamore


















miércoles, 16 de agosto de 2017





                              MEDITACIONES…


Todo marchaba bien. Él trabajaba y yo también. Su sueldo era algo más elevado que el mío. Con determinada frecuencia, cogía vuelo para visitar a los suyos… se lo podía permitir. Éramos muy felices. Como todas las parejas, de vez en cuando alguna contienda, pero al final, él o yo, alguno de los dos, cedía. Había mucho en juego para no hacerlo. Un obsequio, una cena, un perdón…. un te quiero! A veces, con clara intención de sellar la buena voluntad, hacíamos el amor… aunque entre dos que se desean eso casi ni se refiere.
Todo marchaba bien, repito. Fueron muchos años de convivencia. Nos mostrábamos de acuerdo que la felicidad plena aún no se hubo inventado y a pesar de vivir situaciones adversas, formábamos una pareja dichosa. Por mi parte a cada situación le buscaba el lado positivo siempre en primer lugar. Reconocía que mis movimientos me hacían adicta a su ego. En momentos de bajón analizaba mis días junto a él…siempre deseaba estar a su lado, no soportaba la distancia física ni mucho menos la psíquica. Tanto el tiempo como mi espacio se quedaban chicos y siempre resultaban insuficientes apareciendo algo de ansiedad el día que se demoraba. Agobiada me cuestioné mi futuro dentro de la relación, con un desproporcionado nivel de alerta y miedo, por si se acababa nuestro maravilloso vínculo. Transitaban mis días envuelta en dudas ante la sensación de estar a un nivel más bajo al de mi pareja porque sospechaba así me lo hacía sentir… el no merecerlo. Mi mundo era un caos, respiraba solo por y para su persona, adaptando y modificando mis gustos. No me atrevía a contradecirle aun no pareciéndome sensata alguna opinión vertida por temor a no considerarle inteligente… Silenciaba emociones si pensaba que eso supondría frustrarle de algún modo… ni me atrevía a preguntar el grado de satisfacción sobre mí ante el riesgo de no ser agradable su respuesta.
 Insensible, ni discutía ni peleaba, simplemente me adaptaba. Perdonaba sus errores, consiguiendo incluso repudiar los míos. El declive de mi esencia estaba cercano a los cuidados intensivos. Me alejé de amistades, encubriendo por tal razón mis sacudidas negativas porque a él le fastidiaban mis bajones. Renuncié incluso a aspiraciones personales para evitar una vez más contravenirle, ayudándome de drogas y fármacos…. Sin quererlo ni desearlo si dejaba al descubierto alguna fisura, la debía silenciar con la finalidad de alcanzar su propósito. En esa espiral de sometimiento la dependencia era trágica y yo lo reconocía, pero siempre temía que faltara a su entrega y propiciara el alejamiento.
Repetidas jornadas tornaban en auténticas batallas. Pugnas descarnadas y envilecidas por pretender ser superior frente a mí y en cualquier contexto.  Su fuerza era tan grande que saqueaba mi conciencia. Un huracán me florecía incontrolable por dentro. Intentaba repudiarlo, pero se anclaba hasta convertirse en un obstáculo en mi realización personal. Cuando amainaba el temporal, meditaba e imploraba para que ojalá fuese aquella la última cruzada, recapacitando concienzudamente sobre el valor de la persona frente al ego. Estudié mi entorno terminando por admitir que existía una fuerza mayor identificándola como algo imparable. Esa terquedad de su yo interno tenía como única finalidad sobresalir y engullir mi voluntad, reconociendo que se iba apoderando de mi fuero interno. Me sentía impotente e incapaz de lograr ocultar mi malestar por más tiempo. Puliendo los hechos, concluí no permitirle a ninguna otra persona que intentara absorber el extracto de mi naturaleza. Debíamos aprender a dejarnos ir llegado el momento, y ofrecer segundas oportunidades si éstas llegaran acompañadas de un sincero arrepentimiento….
 El dilema siempre estuvo claro:  yo le amaba mientras él me amarraba. No reclamaba nada sobrenatural. Lamenté ser incapaz de manejar la lucidez y hacerla mi aliada en el momento adecuado, así como buscar estrategias e intentar detener lo que me cegaba en repetidos momentos. De esta manera no hubiera permitido la entrada de tanto daño ni tan desproporcionada virulencia. Era ya inaceptable la dependencia emocional, la necesidad obsesiva de su cercanía, el repiqueteo creado en mi mente ante un futuro incierto sin él. Cuestionaba lo próximo en mi existencia de pareja donde me cuestionaba si yo le merecía, si en verdad yo era suficiente. Ocultaba mis propios gustos y preferencias. Era evidente mi falta de reafirmación personal. El recelo al desamor era patente y se hubo apoderado de mí.  De ningún modo olvidaré cuanto entregué y lo recibido de vuelta… un monumental boomerang envenenado. Uff espectacular la vida… un misterio de sinsabores y aprensiones. Quizá la clave residiera en saltar de la nave en el momento que aprecié que zozobraba incontroladamente y por supuesto antes del hundimiento. Actuar con la mayor celeridad posible en los primeros indicios y sin mirar atrás resultaría pieza clave.
 Cuando el dolor culminó su punto álgido, una corriente de aire fresco me dejó desnuda y decidí que, vistas las circunstancias, el tiempo se ocupara de desembrollar el entramado. Lo superé…









domingo, 6 de agosto de 2017







                                          
                                                                                                                                                                                                PUERTO

  ...y no tendrás puerto donde atracar

Cuando gires tu rostro no estaré,
cuando avistes albo tu pelo,
tu piel prieta por falta de roce
y no sepas mover las piezas del ajedrez…

No tendrás puerto donde atracar

Tu mente volteará enloquecida
por las ausencias y el asiduo crujir de dientes,
por tu luna y los rumores de tu sombra…
porque el amanecer oscurecerá temprano.

No tendrás puerto donde reposar

Cuando el amor ya no remueva tu existir,
nadie se desbarate por abrazarte,
ni con la mirada supliquen, “¡ven, acércate!”…

 ...ya no tendrás ningún puerto donde yacer                       
   

martes, 1 de agosto de 2017



ENTRE DOS AGUAS



Sin más quise enseñarle a conjugar  QUERER

diferente a quiero la Luna 

acercándole al llanto del poeta... AMAR


Amiga, claras son mis manos

disculpas si te he contrariado.

Sueño me roces con su piel

y quizá llegáramos a ser


 dos en una…

lunes, 31 de julio de 2017


                                                
   
                                              L L O R A

Por ser una gran mujer, le hizo traspasar los límites humanos, a su antojo, según dictaba su corazón enfermizo. Deseada , pero obediente y sumisa, el instrumento perfecto donde clavar los alfileres de sus derrotas, no más. Ella implicada (ajena al entramado), lloraba, en ocasiones incluso sin lágrimas o a través de la sonrisa, con objeto de desahogar el alma, buscar un poco de paz... Envuelta en toda aquella nebulosa, se afanaba en ahuyentar lo que le debilitaba  la razón.

            Madre y dama impecable para todos. Quiso desafiarle ante semejante carencia de afecto y la incompresible violencia física-emocional que ejercía sobre su persona: HUYÓ. Gritó..... ¡Basta de celos y egocentrismo!... Le deseaba junto a ella pero no hasta el extremo de secuestrarle hasta el aire. Gozaba de su sombra como única compañía y reinventaba ilusoriamente la felicidad pero con sueños del pasado...  Obtuvo entonces el valor necesario para trepar el muro y saltar al vacío, exenta de miedos. Dejó tras de sí los repetidos golpes al ya debilitado cuerpo y las duras condenas impuestas por cada segundo de su respiración. Carente de amor, dada la impulsividad de esa mano larga, solicitó ayuda para romper lazos y encontrar la codiciada libertad.

domingo, 30 de julio de 2017

SABOR   ARCOÍRIS


El Arcoíris sin maldad
garbo sus siete colores

paleta sin porosidad
grandeza sus valores

Caminante y su destino
lucha si algo va a la mitad

cabeza alta en el camino

rebelión, amor y libertad